jueves, 29 de julio de 2010

INCERTIDUMBRE


Incertidumbre

Hermanos de ARKHER
L. y C.

Objetivos, lineamientos claros. Todo el mundo busca seguridad en el orbe. Si no hay historia que justifique nuestra existencia ahora, necesariamente debería de haberla, porque de lo contrario el hombre moriría de vértigo en las olas indómitas del devenir y el caos. Si mínimo no hay una balsa... no navegamos... preferimos seguir nadando en mar abierto antes de sentirnos inseguros a la deriva del mar.


Y las circunstancias siempre allí, como islotes salvavidas; y sin embargo, confiamos menos en lo espontáneo, en el momento concreto, en lo que se hace. Para fiarnos del plan, de lo que no existe, del deber ser, de lo que debería de guiarnos, de los objetivos y lineamientos que no están en ninguna parte, salvo que en la memoria de los hombres que hacen el presente, lo viven y escriben con sus actos.


Entonces el hombre no es historia, sino hecho concreto, el ahora. No hay más realidad que la nuestra en el preciso instante en que se vive. Lo demás es ilusión o recuerdo. Si en este preciso momento me levanto para irme ¿A dónde debo llegar? No hay sentido entre el hecho y la pregunta; así mismo no hay lógica entre vivir y planificar la vida, pues la vida jamás se somete a un plan, la vida simplemente se desarrolla.


El control sólo existe entre la voluntad y las circunstancias, cuando estas lo permiten. El ganarle el juego al destino es asunto de quererlo simplemente, de poder hacerlo. Estamos en mitad del caos y sin embargo, parecemos orden, hacemos orden. Rectificamos nuestro camino andando en él, no fuera de él, en el mismo lo abrimos, lo inscribimos, lo hacemos. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” profirió el poeta.

S. y L.
Félix M. de Óç.
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SOBRE EL NIHIL


SOBRE EL NIHIL



Hermanos de ARKHER
L. y C.


1.


Por lo que he podido notar, el tratamiento que se ha dado a la nada por parte de algunos pensadores de alguna manera “nihilistas” contemporáneos (Schopenhauer, Heidegger, Sartre) es más de carácter psicológico: un estado de inconsciencia frente a la existencia que una realidad en sí misma, metafísica de naturaleza contraria al ser, o sea, inexistente.
2.
La nada como cosa en sí no aparece en el lenguaje filosófico pos kantiano. Mas bien, un manejo mejor en cuanto metafísico, aun cuando lógico y tácito, le presta el presocrático Parménides de Elea, al hablar de la nada como el no ser del que no se puede decir nada más que no es, ni siquiera ser pensada. Pero que al fin y al cabo le transluce su naturaleza “nihilística” de no ser y punto. Suficiente para recatar del anonimato el motor inmóvil del devenir de Heráclito (obvio sin pretenderlo aquel) o de la Hilecinética en la Reif pretendiéndolo el suscrito.

3.


Todo esto para justificar la nada en el universo, y la fe del carbonero que en ella prescribo desde hace tiempo, cual religioso consumado o caballero de la fe, para citar a Kierkegaard, al verme sumido en el nihil metafísico de mi pseudosofía especulativa.

4.


Por otro lado, Nietzsche interpreta el nihilismo en cuanto trastrueco de valores: Nihilismo Europeo por un nihilismo auténtico Nietzschesiano, donde la voluntad de poder, la fuerza, el eterno retorno y el súper hombre ponen fin a la tabula moral de equidad y humildad judeocristianas establecidas en Europa.
5.

¿Será acaso la nada "discontinuante" el motor inmóvil que procuraba Aristóteles? Partamos del principio de que la nada no es. Lo que no es no existe; sin embargo, lo que no existe como podría mover lo que existe ¿Su inexistencia misma permitiría tal logro? una cosa es clara, el cambio en los fenómenos es irrefutable, la materia se mueve de manera intrínseca; pero el ser permanece. No obstante, sólo hay algo que es distinto en naturaleza y cualidad al ser que existe, diferente de la divinidad que permanece como espíritu. Y es lo que no existe, y por lo tanto, no permanece: la nada. Ahora bien, observemos la naturaleza del devenir: cambiante, es y no es, goza del ser y la nada; mas no es espíritu tampoco. Sustraigamos el ser y el espíritu y el motor inmovil no "será" otro más que la nada "discontinuante".
¿Pero y la conciencia?

S. y L.
Félix M. de Óç.
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CONDUCTA Y ACTO


Hermano Mohamed
L. y C.

Como podéis observar el querer del sujeto se manifiesta a través de la ideación y planeación de su conducta, plano irresponsable del derecho penal; no así en cuanto al poder por ejecución y resultado que si implica responsabilidad punible. De lo cual se puede deducir que una conducta picara, aun cuando legal las más de las veces, se deriva de la facultad racional del sujeto, no obstante, imprudente y peyorativa para con los demás. Así las cosas el arte del engaño como puede ser el negocio lícito (Corporaciones multinacionales) e ilícito se basan en la razón para perfeccionarse en el mundo y de alguna manera escapar de las instituciones creadas para prevenir y combatir el delito, igualmente inescrupulosas y corruptas, como todas las demás instituciones creadas por el hombre.
En cuanto al acto, hecho o circunstancias encajan en ellas el instinto y los sucesos naturales e institucionales que escapan al querer del sujeto y lo comprimen al mundo de las obligaciones, coerción, stress e intranquilidad. Aquí se impone la dimensión objetiva al sujeto y lo limita y restringe a su máxima expresión de destrucción por agotamiento. (Hemos de observar el deber desde la realidad objetiva; pero recordemos que bien puede, también, el deber ser visto desde una realidad fáctica del mismo. En otras palabras, el deber objetivo implica la naturaleza y el fáctico la cultura, para el caso concreto de esta carta: el Estado).
Me he referido al derecho penal por ser la institución humana más injusta y atroz de todas las racionales, basado en el principio de que quien puede lo más puede lo menos, así que la institución coercitiva por naturaleza representa a las otras sin la menor excepción de brutalidad y eficiencia destructiva de la libertad.

S. y L.
Félix M. de Óç.

viernes, 23 de julio de 2010

LA PROMESA DE VIDA ETERNA


LA PROMESA DE VIDA ETERNA

Hermanos de ARKHER

1.
“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Juan 8, 51). Interpretemos este pasaje del Nuevo Testamento como promesa cristiana de salvaguardar nuestra alma o conciencia de los cambios abruptos de la realidad esencial y formal del universo.
2.
A la cual Jesús denomina el mundo, o sea, la realidad objetiva y fáctica de circunstancias aleatorias, fenómenos físicos, dinero, enfermedades, problemas, injusticias; el mundo de la muerte, del Hades in-existencial, de la desilusión de un Zeus material, eterno e ilimitado pero inconsciente, de un Poseidón formal de infinitas transformaciones: devenir de la substancia inmanente. Que inclusive, el propio Salomón afirma del mundo material la posibilidad de in-existencia como solución final cuando dice: “Y felicité a los muertos que ya habían muerto más bien que a los vivos que vivían todavía. De modo que mejor que ambos (es) el que todavía no ha llegado a ser, que no ha visto obra calamitosa que se está haciendo bajo el sol” (Eclesiastés 4, 2-3). Una postura escéptica, triste, negativa del orbe secular; que mas sin embargo, el mismo Jesús suaviza, mengua o al menos presenta de alguna manera positiva, cual esperanza, al suplicar a Dios “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17, 15). Pues en el mundo también hay cosas buenas.
3.
Clave en el advenimiento de la conciencia, de la res cogitans, de la esperanza de un alma trascendental, porque la conciencia proviene de Dios y a Dios vuelve incólume, no obstante, se junta con el cuerpo para que se haga la vida en la tierra y Dios es vida, “porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven” (Lucas 20, 38) incluso las bestias salvajes.

4.
Y dijo jesús: “Salí del padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al padre” (Juan 16, 28). Porque la substancia trascendental es el ágora de la conciencia. Pero también, es inteligencia, comprensión, fe, sentimiento, imaginación, memoria, sensibilidad, inclusive instinto, porque todas las facultades psíquicas se agrupan en el espíritu del sujeto pensante como un logos, un lenguaje sagrado tal como Juan lo describe en el capítulo primero versículo uno del nuevo testamento: “En el principio era el verbo, (dice) y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios”. Pero, también proclama en boca de Cristo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10, 30) y... “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Juan 14, 20). Eterno retorno de la conciencia a la substancia trascendental.
5.
En otro aparte de la biblia el sabio Salomón afirma: “y el Dios (verdadero) mismo continúa buscando aquello tras lo cual se sigue”. ¿Será la evolución de la conciencia? Gary Zucav, en su libro “El lugar del alma” plantea la evolución del espíritu en las siguientes palabras: “La personalidad y el cuerpo que la sustenta son aspectos artificiales del alma. Cuando al final de la encarnación del alma han cumplido sus funciones, aquélla les abandona. Llegan al final, pero no así el alma. Después de una encarnación, el alma regresa a su estado inmortal y eterno. Vuelve una vez más a su estado natural de compasión, claridad y amor infinito... Tal es el contexto en que se desarrolla nuestra evolución: la encarnación y la reencarnación continuas de la energía del alma en el campo físico, en nuestra escuela terrenal”.
6.
No obstante la fe en Dios, el verbo místico, el logos divino, la substancia trascendental. Miguel de Unamuno critica la posibilidad del alma como algo etéreo absoluto, inmortal no fenoménico y advierte de querer existir eternamente, pero además en el cuerpo de carne y huesos: “Todos los esfuerzos para sustantivar la conciencia, haciéndola independiente de la extensión -recuérdese que descartes oponía el pensamiento a la extensión- , no son sino sofísticas argucias para asentar la racionalidad de la fe en que el alma es inmortal. Se quiere dar valor de realidad objetiva a lo que no la tiene; aquello cuya realidad no está sino en el pensamiento. Y la inmortalidad que apetecemos es una inmortalidad fenoménica, es una continuación de esta vida”. Pero si la conciencia es interpretación de la realidad del universo en todas sus dimensiones, como palabra sagrada que es, como lenguaje místico; no solamente se puede volcar a la visión fenoménica del mismo. Debe necesariamente ampliarse en todo su esplendor. Mirar la luz de Dios y no solamente su sombra. En otras palabras, abrirse a la realidad, a la fe, al silencio: “esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17, 3).
7.
Lo fenoménico es conocimiento físico. No obstante, Jesús también recriminó a los sacerdotes al quererle probar en cuanto a equiparar en valor lo secular y místico diciéndoles: “...Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20, 25). En otras palabras, la conciencia se extiende tanto para Dios como para el mundo. Pero lo más importante es la promesa de resurrección, entonces dijo Jesús: “... Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11, 25). De una cosa podemos estar seguros de que aun cuando la substancia inmanente, por efectos de la nada absoluta en la entraña del ser existencial implique la muerte, o sea la transformación inevitable de las cosas. Hay una substancia trascendente: el alma, la conciencia, el verbo inmortal que evoluciona pero no muere, que permanece en estado de paz y amor infinito, que nos garantiza ser felices para siempre... pero sobre todo, que implica la vida, o sea: la resurrección. Esa es la esperanza, la bendición de Dios. “El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no pasaran” (Lucas 21, 33) prometió Jesucristo.

Félix M. de Óç.

lunes, 12 de julio de 2010

AMOR OBJETIVO O CONTRACTUAL




AMOR OBJETIVO
(Arkheismo y Prosaica)


1.
Amor objetivo es corolario final,
producto de la mordedura infecciosa bacteriana de Dragón de Comodo…
y sentarse a esperar a que la septicemia haga lo suyo.

[Es darse mutua oportunidad,
para permitirse entre ambos el instante de fuego
o pasión sexual,
después de concertada la cita,
pero a la óptica del constructo racional del ser humano.
Conclusión legal del protocolo.

Es la junta en la cama de la mala fe con la oprobia intención.
Los dos a la defensiva
(Entre nicho de armas psicológicas con herramientas jurídicas:
Contrato solemne de matrimonio...
incluida la cláusula penal;
o casi...
el verbal de lenocinio
en mi caso).

Escrupulosos hasta la muerte.

Sabios en herir a todo el mundo a usanza de vendetta,
seguros de que a nadie le importa la vida de los demás,
salvo para alimentar el ego propio,
egoísmo recíproco,
altruismo consciente,
simbiosis necesaria.

Amor objetivo es querer a nadie con el corazón,
pero amar a conciencia más allá de los impulsos.

Amor objetivo es pensar para enamorarse
y no enamorarse por no pensar.
Mas si algo falla,
cobrar indemnización por el entuerto].

Es esperar silencioso,
hasta que el agente patógeno mate a los amantes;
para luego,
devorar su miseria,
comerse su podredumbre,
tragarse su mortecina.
Finalmente huir con las mandíbulas profusas de microbios,
el estomago a reventar,
y la llaga de piedra hecha pedazos de tanto soportar heridas,
muerta:
(nuestro inocente corazón,
amor subjetivo,
natural,
idealista de los primeros amantes,
carroña de los dragones ahora,
veneno que fortalece su boca).

2.
Amor objetivo es yantarse el corazón,
para amar con el cerebro.
Característica fundamental
y civil del ser humano...
Elevar a res pública lo que se fragua en el Eros.

Félix M. de Óç.
(Imagen descargada de internet)

viernes, 9 de julio de 2010

ALGUNA REFLEXIÓN SOBRE LA DIMENSIÓN ESTÉTICA DEL HOMBRE
Hermanos de ARKHER
Lealtad y coraje

1

Cuando decimos que el interés general prima sobre el particular, es tanto como si dijéramos que los demás son más importantes que uno; desconociendo que para el ser, el sí mismo es lo más importante. No quiero decir con esto, que el sujeto deba ser egoísta a ultranza, sino todo lo contrario, solidario al máximo... además de interponer a su conducta toda una tabula axiológica que implique su responsabilidad para con los demás. De allí que en el sujeto se presente una doble categoría dimensional en lo que respecta a su participación como ser social y como individuo auténtico. Hablamos del ser ético y del ser estético. Entendiendo al sujeto, en la primera categoría, como una parte sinérgica del sistema social y en la segunda, como la creación del sí mismo en su interior y posiblemente ir más allá... Digamos que en está última posición existencial, el saber-querer del individuo basa su poder en el libre desarrollo de su personalidad como derecho. En otras palabras, se concreta en el mundo como una obra de arte a la luz de la libertad jurídica.


2


En la última estrofa del poema quinto de “Rimas y Leyendas”, Gustavo Adolfo Bécquer deja entrever la visión pasiva del sujeto-ego. En ella, el poeta simplemente es un ser instrumento de algo mayor y trascendental, el paraíso perdido que habita el universo áureo del espíritu romántico del siglo 18. A la letra dice: “Yo, en fin, soy ese espíritu. / desconocida esencia, / perfume misterioso / de que es vaso el poeta”. En la visión existencialista por el contrario, el sujeto-ego ya no es más pasivo, todo lo contrario, es activo aun cuando pesimista, juega un rol importante en la historia... se siente ser al menos: “la cosa no es nada: la cosa soy yo La existencia liberada, desembarazada, refluye sobre mí. Existo, existo”. Escribió Jean-Paul Sartre. La visión estética por el contrario, aun cuando se aproxima más a la existencialista, en tanto que reconoce la existencia del individuo, persigue más la creación de éste que su simple reconocimiento. El sujeto será artista de sí mismo, su propio creador. Darío Botero Uribe se pregunta al respecto: “¿Cuál es el sentido de la vida de un individuo?” Luego, responde dirigiendo su atención a la dimensión entitativa del hombre: “Este no se encuentra jamás en la realidad, es tarea del filósofo crearlo, armado de una síntesis del arte, de la cultura, de la ciencia, del desarrollo social y de una intuición muy poderosa”.


3

Hermanos míos: en conclusión, Don Quijote de la Mancha es paradigma de transformación estética. Así Mohamed ibn Silva, entendió cuan valioso fue para el manchego llevar su vida de orate y en alguna ocasión expresó: “Me pregunto: ¿qué hubiera sido del quijote si hubiese trastocado cordura por locura en plena batalla de molinos de viento?” Sin duda que hubiera muerto, como al final del libro pasó. Pues cuando el impostor Alonso Quijano recobró la conciencia, el auténtico caballero de la triste figura “desapareció para siempre”... Afortunadamente Don Quijote de la Mancha nunca murió y gracias a él sobrevive el ARKHER.

Supervivencia y lúdica
Félix M. de Óç.

miércoles, 7 de julio de 2010

LÍRICA, POÉTICA, POESÍA, PROSAICA Y ANTIPOESÍA

LÍRICA, POÉTICA, POESÍA, PROSAICA Y ANTIPOESÍA

Hermano: Abdul Halic Mohamed ibn Silva
Lealtad y coraje


Para hallar la diferencia filosófica entre los preceptos de poema y poesía, partamos del concepto de lírica-poética como género literario, o sea, continente y legislación a la vez. Dos caras de una misma moneda, enfatizando la lírica como género en sí, no obstante, la poética, como normatividad que permite el desarrollo del género anterior.
Encontrada la causa de deducción, poema sería todo escrito en verso independientemente de su extensión; mientras que poesía sería el numen de la obra, esencia de belleza literaria que estriba en el fondo mismo del escrito. Por lo tanto, la poesía se predica del trasfondo de la obra y el poema de la forma versificada y permitida por la poética. En otras palabras, el poema es el escrito en concreto, entre tanto, que la poesía se deriva de éste en abstracto, pero solamente a los ojos del crítico literario o del lector.
Bien podría decirse entonces que no todo poema encierra poesía y en consecuencia, que puede haber poesía más allá del poema como por ejemplo, en la prosa poética de Simón Bolívar, un cuadro de Monet, una escultura perfecta de Miguel Ángel o la "Constitución Política Colombiana de 1991". Universalidad. En este punto la poesía se libera de todo género literario y se encausa en las alas de la belleza: armonía, luz y proporción. Como dijimos, toma un significado universal. “Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía” alguna vez reseñó o mejor, versificó Gustavo Adolfo Bécquer.
Sin embargo, puede ocurrir entonces que el cuerpo letrado e inerte, abandonado por el espíritu ecuménico de la poesía, se llene de otras sustancias menos dulces y más amargas como pueden ser la prosaica y la antipoesía. Lo feo. Posesión lírico demoniaca como pueden ser mis poemas: “Apoteosis equino” y “Amor objetivo” de neto talante subjetivista, inclusive autobiográfico; o también la antipoesía del chileno Nicanor Parra, de corte social, crítica de la sociedad de consumo y abiertamente antipolítica. Bellísima. (El burro siempre adelante, pensarás).
En conclusión, la poesía puede ser el alma del poema, mas el poema no necesariamente su cárcel. La prosaica y la antipoesía los demonios que rondan el continente lírico en busca de posesión escrita. Y la poética, a toda luz, la ley hecha para violarla, pues de lo contrario no hubiese habido poetas contemporáneos. Ojo con el simbolismo maniqueo.

Supervivencia y lúdica
Félix M. de Óç.